El Estado también tiene una cuenta.
Si los ingresos y los gastos no coinciden aparece una pregunta práctica: ¿cómo se financia la diferencia? Primero experimentamos con el presupuesto. Después aparecen deuda, bonos y otras formas de financiamiento.
Mové los números.
Los valores son ficticios. La idea es entender el mecanismo contable antes de discutir casos históricos o actuales.
DÉFICIT
Tenés un déficit. ¿Qué hacés?
Acá aparece una parte importante de la educación financiera: una misma necesidad puede financiarse de maneras diferentes, con costos y condiciones diferentes.
No hay una respuesta automática “correcta”: cada alternativa cambia el problema de una manera distinta.
El financiamiento tiene memoria.
Si financiás un déficit con deuda, el problema no desaparece: cambia de forma. En este modelo simplificado aparece una obligación futura.
Necesidad financiada.
Ejemplo con una tasa ficticia del 20% para mostrar que la deuda puede tener costo financiero.
Ahora convertimos la deuda en un instrumento.
Un bono representa, de manera simplificada, una promesa de pagos futuros. Esto prepara el terreno para estudiar mercado, tasa, precio y riesgo.
Necesita fondos
Promesa de pago
Entrega fondos
¿Por qué alguien aceptaría entregar dinero hoy a cambio de recibir pagos en el futuro? ¿Qué tendría que evaluar antes?
¿Y si el dinero pierde poder de compra?
Acá se conectan los laboratorios: inflación, deuda, moneda y decisiones financieras pueden estudiarse juntos sin convertir el laboratorio en una recomendación de inversión.
Activos, dólar, oro y reserva de valor.
Vamos a construir un juego donde el alumno administra un capital ficticio y observa liquidez, riesgo, rendimiento y poder de compra.